Guías para principiantes

Pilates para Principiantes: Tu Guía Paso a Paso para Empezar

Todo lo que necesitas saber para empezar a practicar pilates: ejercicios básicos, qué esperar en tu primera clase y cómo elegir centro.

Pilates para Principiantes: Tu Guía Paso a Paso para Empezar

Si estás leyendo esto, probablemente llevas tiempo dándole vueltas a la idea de probar pilates. Quizá te lo ha recomendado tu fisioterapeuta, una amiga que no para de hablar maravillas o simplemente sientes que tu cuerpo te pide moverse de otra manera. Sea cual sea tu motivo, has llegado al lugar adecuado. Pilates es una de las disciplinas más agradecidas que existen: no importa tu edad, tu forma física actual ni si nunca has pisado un gimnasio. Desde la primera sesión vas a notar cosas. Vas a sentir músculos que no sabías que tenías, vas a descubrir lo que significa respirar de verdad y, sobre todo, vas a salir con una sensación de bienestar que engancha. Esta guía está pensada para acompañarte en ese primer paso, sin tecnicismos innecesarios y con toda la información práctica que necesitas para empezar con confianza.

¿Qué necesitas para empezar a hacer pilates?

Una de las grandes ventajas de pilates es que no necesitas una inversión enorme para comenzar. Vamos a repasar lo esencial para que llegues a tu primera clase preparado y sin agobios.

Ropa cómoda y funcional

Olvídate de conjuntos técnicos o ropa de marca. Lo único que necesitas es ropa que te permita moverte con libertad y que se ajuste lo suficiente al cuerpo para que el instructor pueda observar tu postura. Unas mallas o un pantalón de chándal ajustado y una camiseta que no sea demasiado holgada son perfectos. Evita cremalleras, botones y cinturones que puedan clavarse cuando estés tumbado boca abajo.

La esterilla o mat

Si vas a practicar pilates en suelo, la esterilla es tu herramienta principal. La mayoría de centros proporcionan esterillas, pero si prefieres llevar la tuya, busca una con un grosor de al menos 15 mm. Las esterillas de yoga suelen ser demasiado finas para pilates, donde pasamos mucho tiempo apoyando la columna vertebral en el suelo. Una buena mat marca la diferencia entre disfrutar la clase y acabar con marcas en las vértebras.

Calcetines y calzado

Pilates se practica generalmente descalzo o con calcetines antideslizantes. Si vas a trabajar con máquinas como el reformer, los calcetines con puntos de goma en la suela son muy recomendables para evitar resbalones. Nunca lleves zapatillas de deporte a una clase de pilates.

Accesorios complementarios

Al principio no necesitas comprar nada más. Con el tiempo, quizá te apetezca tener tu propia banda elástica, un aro de pilates o una pelota pequeña, pero todo eso lo irás descubriendo poco a poco. Los centros suelen tener todo el material necesario.

Tu primera clase de pilates: qué esperar

Es completamente normal sentir algo de nerviosismo antes de tu primera clase. No sabes qué vas a encontrar, si serás capaz de seguir el ritmo o si te sentirás fuera de lugar. Tranquilo: todos hemos pasado por ahí.

Una clase típica de Pilates suelo para principiantes dura entre 50 y 60 minutos y suele seguir esta estructura:

  1. Calentamiento (5-10 minutos): Ejercicios suaves de movilidad articular y activación del centro del cuerpo. El instructor te guiará para que conectes con tu respiración.
  2. Bloque principal (35-40 minutos): Secuencia de ejercicios trabajando diferentes grupos musculares. Cada ejercicio se repite entre 5 y 10 veces.
  3. Vuelta a la calma (5-10 minutos): Estiramientos suaves y ejercicios de relajación para cerrar la sesión.

Desde el primer momento, el instructor utilizará conceptos que irás interiorizando con la práctica: centro (o powerhouse, la zona abdominal profunda que estabiliza todo tu cuerpo), articulación de la columna (mover la columna vértebra a vértebra), posición neutra (la alineación natural de tu pelvis) y activación del suelo pélvico. No te preocupes si al principio no lo pillas todo: es un lenguaje que se aprende haciendo.

Un buen instructor de pilates no solo te dice qué hacer, sino que te explica por qué lo haces. Si en tu primera clase no entiendes algo, pregunta sin miedo. Estás ahí para aprender.

8 ejercicios básicos de pilates para principiantes

Estos son los movimientos fundamentales que encontrarás en prácticamente cualquier clase de nivel inicial. Dominarlos es la base sobre la que se construye todo lo demás.

1. The Hundred (El Cien)

El the-hundred es probablemente el ejercicio más icónico de pilates y suele abrir muchas sesiones. Tumbado boca arriba, elevas la cabeza y los hombros del suelo, extiendes las piernas a 45 grados y bombeas los brazos arriba y abajo mientras respiras en ciclos de cinco tiempos. Parece sencillo hasta que llevas 30 segundos y sientes cómo arde tu abdomen. Es un ejercicio fantástico para calentar el cuerpo, activar la circulación y aprender a coordinar respiración y movimiento. Si al principio no puedes mantener las piernas extendidas, flexiona las rodillas en posición de mesa: el efecto es igualmente potente.

2. Roll Up

El roll-up es un ejercicio de flexión de columna que pone a prueba tu control abdominal. Desde una posición tumbada con los brazos extendidos por encima de la cabeza, te incorporas lentamente articulando la columna vértebra a vértebra hasta llegar a una flexión completa hacia delante. El truco está en no usar el impulso: el movimiento debe ser fluido y controlado. Si te cuesta subir sin inercia, puedes usar una banda elástica enganchada en los pies para ayudarte durante las primeras semanas.

3. Single Leg Stretch

Tumbado boca arriba con la cabeza elevada, llevas una rodilla hacia el pecho mientras extiendes la otra pierna. Alternas piernas en un movimiento rítmico y coordinado, manteniendo el abdomen activo y los hombros separados del suelo en todo momento. Este ejercicio trabaja la estabilidad del centro mientras introduces movimiento en las extremidades, que es uno de los principios fundamentales de pilates. Es excelente para mejorar la coordinación y fortalecer la faja abdominal.

4. Pelvic Curl (Puente de hombros)

El pelvic-curl es uno de los ejercicios más terapéuticos del repertorio. Desde la posición tumbada con las rodillas flexionadas, despega la pelvis del suelo y articulas la columna hacia arriba vértebra a vértebra hasta formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Luego, desciendes con el mismo control. Fortalece glúteos, isquiotibiales y la musculatura profunda de la espalda. Si tienes molestias lumbares, este ejercicio probablemente se convertirá en tu mejor aliado.

5. Swan (El Cisne)

Tumbado boca abajo con las manos apoyadas a la altura de los hombros, elevas el tronco del suelo extendiendo la columna. No se trata de subir lo más alto posible, sino de alargar la columna creando espacio entre las vértebras. El Swan trabaja los extensores de la espalda y abre la parte frontal del cuerpo, compensando las horas que pasamos encorvados frente al ordenador. Mantén los hombros alejados de las orejas y el abdomen ligeramente activo para proteger la zona lumbar.

6. Spine Stretch (Estiramiento de columna)

Sentado con las piernas separadas al ancho de los hombros y los brazos extendidos al frente, flexionas la columna hacia delante como si quisieras pasar por encima de una pelota imaginaria. La clave es crecer hacia arriba antes de flexionar hacia delante, y mantener los isquiones bien apoyados en el suelo durante todo el movimiento. Es un ejercicio que mejora enormemente la movilidad de la columna y te enseña a diferenciar entre redondear la espalda con control y simplemente dejarte caer.

7. Swimming (Natación)

Boca abajo con brazos y piernas extendidos, elevas simultáneamente el brazo derecho y la pierna izquierda, luego alternas al otro lado en un movimiento que recuerda al estilo crol. Es un ejercicio de extensión y coordinación que fortalece toda la cadena posterior del cuerpo. El reto está en mantener la pelvis estable mientras las extremidades se mueven. Si al principio te resulta demasiado intenso, empieza levantando solo los brazos o solo las piernas.

8. Plank (Plancha)

Aunque la plancha no es exclusiva de pilates, en esta disciplina se ejecuta con una conciencia corporal especial. Apoyado sobre antebrazos o manos, mantén el cuerpo en línea recta activando el centro, apretando glúteos y empujando el suelo lejos de ti. En pilates, la plancha no va de aguantar el máximo tiempo posible, sino de mantener una alineación impecable durante el tiempo que puedas sostenerla con buena forma. Treinta segundos perfectos valen más que dos minutos temblando y con la espalda hundida.

¿Pilates en grupo o clases privadas?

Esta es una de las primeras decisiones que tendrás que tomar, y la respuesta depende de tus objetivos, tu presupuesto y tu personalidad.

Clases en grupo

  • Ventajas: Son más económicas, crean un ambiente motivador y social, y la energía del grupo puede empujarte a dar un poco más de ti.
  • Desventajas: El instructor tiene menos tiempo para corregirte individualmente, el ritmo puede no adaptarse a tus necesidades específicas y en clases muy numerosas puedes sentirte algo perdido al principio.

Si optas por clases en grupo, busca centros que limiten el aforo a 8-10 personas como máximo, especialmente en los niveles iniciales. En centros de pilates en Valencia y otras ciudades encontrarás centros especializados que cuidan mucho este aspecto.

Clases privadas

  • Ventajas: Atención personalizada al cien por cien, la sesión se adapta completamente a tu cuerpo y tus objetivos, correcciones inmediatas de postura y mayor progresión.
  • Desventajas: El precio es significativamente más alto y puede resultar menos dinámico para quienes disfrutan del componente social.

Mi recomendación: si puedes permitírtelo, empieza con 3-5 clases privadas para aprender los fundamentos y luego pasa a clases en grupo. Esas primeras sesiones individuales te darán una base sólida que hará que aproveches mucho mejor las clases grupales.

Errores comunes de principiantes y cómo evitarlos

Después de años viendo a alumnos empezar su camino en pilates, estos son los errores que se repiten una y otra vez. Conocerlos de antemano te ahorrará frustraciones y posibles molestias.

  1. Aguantar la respiración: Es el error número uno. Cuando un ejercicio se pone difícil, la tendencia natural es bloquear la respiración. En pilates, la respiración no es un complemento: es parte del ejercicio. Si notas que te estás quedando sin aire, reduce la intensidad del movimiento hasta que puedas coordinar respiración y movimiento sin problema.
  2. Tensar el cuello y los hombros: Muchos principiantes compensan la falta de fuerza abdominal tirando del cuello para incorporarse. Si al día siguiente de tu primera clase te duele más el cuello que el abdomen, algo no fue bien. Piensa siempre en alejar los hombros de las orejas y en usar el abdomen, no el cuello, para elevar el tronco.
  3. Querer ir demasiado rápido: Pilates no es una carrera. La calidad del movimiento siempre está por encima de la cantidad. Hacer cinco repeticiones perfectas es infinitamente más valioso que hacer quince a toda velocidad sin control. Ten paciencia contigo mismo.
  4. Compararte con los demás: Cada cuerpo tiene su historia, sus limitaciones y sus fortalezas. La persona de al lado que parece hacerlo todo sin esfuerzo probablemente lleva meses o años practicando. Centra tu atención en tu propio cuerpo y en tu propia evolución.
  5. Ignorar el dolor: Hay una diferencia enorme entre la sensación de esfuerzo muscular y el dolor articular o agudo. Pilates no debería doler nunca. Si sientes un pinchazo, una molestia aguda o algo que no te cuadra, para y avisa a tu instructor inmediatamente. Modificar un ejercicio no es un signo de debilidad, sino de inteligencia corporal.
  6. No ser constante: Pilates requiere regularidad para dar resultados. Una clase a la semana está bien para empezar, pero dos o tres sesiones semanales es donde realmente se nota la transformación. Joseph Pilates decía que en diez sesiones sientes la diferencia, en veinte la ves y en treinta tienes un cuerpo nuevo. Pero eso solo funciona si practicas con regularidad.

Cómo elegir tu primer centro de pilates

No todos los centros de pilates son iguales, y elegir bien desde el principio puede marcar la diferencia entre enamorarte de esta disciplina o abandonar al mes. Estos son los aspectos clave en los que deberías fijarte:

  • Formación de los instructores: Pregunta siempre por la formación del equipo. Un buen instructor de pilates tiene una certificación reconocida de al menos 400-500 horas de formación específica. Las titulaciones de cursos de fin de semana no son suficientes para garantizar una enseñanza segura y de calidad.
  • Ratio instructor-alumnos: En clases de suelo, el máximo recomendable es de 10-12 alumnos por instructor. En clases con reformer u otras máquinas, el ratio debería ser aún menor, idealmente de 4-6 personas.
  • Variedad de niveles: Un buen centro ofrece clases diferenciadas por nivel. Huye de los sitios donde mezclan principiantes con alumnos avanzados en la misma sesión: ni unos ni otros aprovechan la clase.
  • Estado del equipamiento: Fíjate en la limpieza y el mantenimiento del material. Las esterillas deben estar en buen estado, las máquinas bien ajustadas y el espacio ventilado y ordenado.
  • Clase de prueba: La mayoría de centros ofrecen una primera clase gratuita o a precio reducido. Aprovéchala para evaluar el ambiente, la metodología del instructor y cómo te sientes en el espacio.
  • Ubicación y horarios: Parece obvio, pero un centro que te pille lejos o que no encaje con tus horarios se convertirá en una excusa para no ir. Busca opciones cercanas a tu domicilio o lugar de trabajo.

En VeriPilates puedes buscar centros verificados cerca de ti, comparar servicios, leer opiniones de otros usuarios y filtrar por especialidad. Es la forma más rápida y fiable de encontrar un centro que se adapte a lo que necesitas.

Preguntas frecuentes sobre pilates para principiantes

¿Necesito estar en forma para empezar pilates?

En absoluto. Pilates es precisamente una de las mejores disciplinas para personas que llevan tiempo sin hacer ejercicio o que nunca han tenido una rutina de actividad física. Todos los ejercicios se pueden adaptar a tu nivel actual, y un buen instructor sabrá modificar cada movimiento para que trabajes de forma segura y progresiva. Lo único que necesitas traer es ganas de aprender y un poco de paciencia contigo mismo.

¿Cuántas veces a la semana debería practicar pilates al principio?

Para empezar, dos sesiones semanales es un buen punto de partida. Esto te permite asimilar los conceptos entre clase y clase sin sobrecargar tu cuerpo. Con el tiempo, puedes aumentar a tres o cuatro sesiones si lo deseas. Lo más importante al principio no es la frecuencia sino la constancia: es mejor hacer dos clases a la semana de forma sostenida que empezar con cinco y dejarlo a las tres semanas.

¿Pilates sirve para perder peso?

Pilates no es un ejercicio cardiovascular intenso, así que por sí solo no es la herramienta más eficiente para perder peso. Sin embargo, contribuye de manera significativa a la recomposición corporal: tonifica la musculatura, mejora la postura (lo que hace que visualmente te veas más estilizado) y aumenta tu conciencia corporal, lo que suele llevar a mejores hábitos generales. Combinado con una alimentación equilibrada y algo de actividad cardiovascular, pilates es un complemento excelente en cualquier plan de pérdida de peso.

¿Cuál es la diferencia entre pilates suelo y pilates con máquinas?

El pilates suelo (o mat pilates) se practica sobre una esterilla utilizando el peso de tu propio cuerpo como resistencia, a veces con accesorios como bandas o pelotas. El pilates con máquinas utiliza equipos específicos como el reformer, que añaden resistencia variable mediante un sistema de muelles. Ambas modalidades son complementarias y trabajan los mismos principios. Para principiantes, el suelo es un excelente punto de partida porque te enseña a controlar tu cuerpo sin ayuda externa, mientras que las máquinas pueden facilitar ciertos movimientos al guiar el recorrido articular.

🧘‍♀️

Encuentra centros de pilates para principiantes cerca de ti

Explorar directorio →